La gente que siempre está ocupada, ¿es productiva?

Todos tenemos ese amigo, familiar o colega (o incluso nosotros mismos!) que SIEMPRE está ocupado, lleno de trabajo, y al que nunca le alcanza el tiempo para nada. ¿Cierto?

Pero, ¿son realmente productivos? Es decir, ocupan ese tiempo en que están ocupados en hacer realmente lo que deben hacer de la manera más eficientemente posible?

Sin duda que en muchos casos sí.

Sin embargo, podemos decir por experiencia que hay muchas personas que no lo hacen, sin embargo, su tiempo se llena con las cosas que tienen que hacer y parecen siempre estar agobiados.

Algunos planteamientos dicen que esta “falta de productividad” se debe a diversos factores, a los que llaman Ladrones de productividad. Aquí algunos ejemplos:

Quedarse en una misma actividad todo el tiempo:

Es decir, darle vueltas y vueltas a un mismo tema, revisándolo una y otra vez, sin ser capaz de finalmente de darlo por terminado para que pase a la siguiente etapa.

No saber delegar:

Esto se relaciona mucho con el punto anterior. Pues hay que saber que en cualquier trabajo habrá funciones que están asignadas a mí, y que yo debo hacer, y otras que debo pedirle a alguien más que las haga, según su disponibilidad y conocimientos.

Cuando no delegamos, llenamos nuestro tiempo, mientras que otras personas están esperando por nuevas funciones.

Ser desorganizado:

Organizarse es sin duda todo un desafío.

Solemos comenzar nuestro día o semana sin un propósito claro, trabajando de forma reactiva, respondiendo mail y llamadas, y sólo respondiendo a lo que otros nos piden.

Las personas más productivas se plantean metas diarias, semanas, mensuales, e incluso anuales, y organizan su tiempo de acuerdo a esto, logrando terminar actividades de manera exitosa y pasando a la siguiente.

Incapacidad de decir que no:

Muchas personas lamentablemente tienen muchaa dificultades para decir que no, y muchas veces esto les causa importantes episodios de estrés. El querer satisfacer las necesidades de todo el mundo quita muchísimo tiempo, y a la vez energía y satisfacción con la propia labor.

Los medios digitales:

Creo que todos debemos aceptar que pasamos una cantidad de tiempo excesiva mirando el celular.

Muchas veces es por trabajo, escribiendo un mail o chateando con alguien sobre algún tema importante. Pero no nos engañemos, la cantidad de tiempo que las personas pasan en redes sociales quita muchísimo tiempo del día a día.

Hábitos poco saludables:

Acá nos referimos a los hábitos de comenzar tarde y terminar tarde, levantarse muchas veces del puesto de trabajo a hacer cosas como fumar, servirse un café, etc.

Además, el hecho de tener hábitos más saludables, como alimentarse nutritivamente, tomar mucha agua, y hacer ejercicio, aumentan los niveles de energía y concentración, aumentando por lo tanto la productividad.

Entorno poco propicio:

A veces el problema claramente no está en uno. Un entorno poco apropiado de trabajo, donde haya muchos distractores, puede ser también un gran desafío para poder lograr lo propuesto.

Trabajar en la casa es hoy en día algo muy común, y sin duda genera que tengamos muchas interrupciones para hacer las cosas de la casa, atender a los hijos, o simplemente descansar un rato. Al mismo tiempo, en la misma oficina puede haber ruidos, personas hablando alrededor, o incluso que se te acercan para conversar sobre su fin de semana.

Hacer las mismas cosas o más, pero en menos tiempo es el sueño de cualquier persona, así que lo primero es intentar organizar bien el tiempo, y evitar aquellas costumbres que se cruzan en el camino de la productividad.

¡Manos a la obra!

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